Todos como creyentes estamos en un conflicto espiritual, continuamente estamos bajo ataques de demonios, verdaderas organizaciones espirituales. El nuevo testamento nos advierte sobre este conflicto con Satanás y sus demonios, el cual está dirigida a los hijos de Dios en especial a los que han decidido vivir de acuerdo a las promesas de Dios.
En este conflicto estamos involucrados queramos o no y lo que está en juego en la batalla es muy grande –la gloria de Dios- o sea que Dios se glorifique a través de nuestra vida y de nuestras circunstancias. Si cedemos a las mentiras del diablo, él ganará terreno en nuestra vida y dará como resultado que Dios no se glorifique en a través de nosotros.
Nuestro enemigo está comprometido en volvernos ineficaces en nuestra vida personal. El cómo león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (1Pedro 5:8). El sabe que ya ha sido derrotado en la cruz y que su tiempo está limitado (Apocalipsis 12:12), así que utiliza todos los medios que puede para impedirnos como hijos de Dios que no creamos, o al menos para que no actuemos y vivamos de acuerdo a su herencia, a lo que ya somos y tenemos en Cristo Jesús.
Solo en el cielo sabremos el número de creyentes que tuvieron vidas improductivas y frustradas y los que fueron obligados a dejar su llamado debido a los ataques del enemigo. Esto sucede aun a pesar de todas las advertencias que el nuevo testamento hace con respecto a toda la actividad demoníaca dirigida a los creyentes. Pedro le escribía a la iglesia cuando dijo:
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 1Pedro 5:8-9
También Pablo dice lo siguiente en Efesios 4:26 que no demos lugar al diablo o sea que no le demos oportunidad en nuestra vida. Si le damos lugar al diablo, él la tomará. Tenemos que estar alerta y mantener el escudo de la fe en alto o sea que andemos por fe confiando siempre en Dios, colocando nuestra seguridad solo en Su Palabra, porque al no hacerlo el diablo se volverá y arrebatará el terreno que acabamos de tomar.
Hay personas que reciben sanidad u otra bendición pero se descuidan y vuelven a su pasada forma de pensar acerca de la enfermedad o de la situación pasada. Dejaron que la fe menguara y de esa forma le dieron lugar al diablo, así que cuando el enemigo los ataca con algún síntoma pasado, no están preparados contra él y se convierten en víctimas de su contraataque.
Podemos estar firme contra las asechanzas del diablo. Pero antes de hacerlo, tenemos que tomar tres decisiones fundamentales:
Primero, tenemos que decidir que la Palabra de Dios va a ser la autoridad final en nuestra vida. Debemos poner en línea nuestros pensamientos con lo que dice la Palabra.
Luego, decidamos que vamos a vivir por la fe en lo que Dios ha dicho. Por último, tenemos que vivir en el amor de Dios, porque la fe obra por el amor. Sin el amor, la fe no nos servirá; sin la Palabra, no podremos tener fe. Así que no tratemos de tomar alguna de estas decisiones sin tomar las otras dos; es necesario que tomemos las tres.
Al identificarnos con la Palabra, andar por fe y vivir como hijos muy amados por Dios, nos mantendrá en una posición de resistencia contra las mentiras del diablo.
Decida hoy no darle lugar al diablo. Jesús nos dice:
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Juan 15:7-12
Al enfrentar los problemas de la vida no tenemos porque caer en el mismo pánico y en la misma preocupación del mundo.
Si caminamos en fe y esperamos la dirección de Dios, El nos dará el poder para tomar autoridad sobre nuestras situaciones.
Permanecer en fe en la palabra de Dios tiene un valor vital, en especial cuando enfrentamos la adversidad.
Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. 1 Juan 4:4.
Cuando enfrentes una adversidad recuerda, “Mayor es el que está en ti que el que está en el mundo”. En los momento de adversidad cálmate haz todo por fe, todo lo que hagas, cada acción, cada pensamiento, cada gesto, cada palabra que digas hazlo por fe.
El diablo va a tratar todo el tiempo de provocarte para que reacciones mal. Tú tienes que tomar autoridad, la biblia lo dice. Cuando confías en “aquel que es mayor que está en nosotros que el que está en el mundo”, en ese momento el diablo no sabrá lo que estás haciendo.
Toma autoridad, la palabra de Dios dice, “elige tus pensamientos”, nos dice “no te afanes por nada”, que pensemos en “todo lo justo, lo amable, de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, honesto, verdadero, en estas cosas pensad”, luego dice en otra parte, “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de la palabra, trayendo todo pensamiento cautivo a Jesús el ungido”. En el momento en que empiezas a andar por fe en la Palabra de Dios el diablo no sabrá lo que estás pensando y quizá diga: que le pasa a este acaso no entiende la situación.
Y durante ese tiempo los momentos de adversidad ora en el espíritu y confiesas la palabra de Dios, oras y permaneces en la palabra, todo el tiempo, recuerda que estas en medio de una guerra, esta es una guerra real, es una guerra espiritual y hay muchas cosas que están en juego.
Si quieres que tus palabras estén llenas de poder en tiempos difíciles recuerda que no necesitas hablar con tanta gente negativa solo abre tu boca para hablar con Dios, en tiempos así solo habla con Dios y solamente obedécele. No tienes que hacer todo lo que pase por tu mente, hazte el sordo. No vale la pena discutir con lo que la gente te diga, o será que quizá tienes que ir al doctor para saber cómo orar, no acude a la biblia para saber cómo orar, en el hospital no te enseñan como orar.
Solo cálmate aplaca tu carne, aquieta tu mente y di: “caminaré por fe, soy la justicia de Dios”, tienes que andar por fe en todos los asuntos claves de la vida y Dios los conoce todos pero no lo lograrás si no los practicas y te afirmas en la quietud, en la confianza, en la paz de la justicia de Dios.
Tu ministerio no son las cosas terrenales, tu ministerio no está fuera de ti, no son tus carros, no son los edificios, no es tu ropa, no es tu titulo, tu ministerio está dentro de ti y no hay nadie que te lo pueda quitar, el único que puede hacerlo es Jesús y él no lo va a hacer.

















