Seguidores

27 de agosto de 2012

Tienes autoridad

Muchos cristianos han sido engañados al pensar que Dios está manejando todo en la tierra. Puede que suene espiritual pero es religioso decir, "Dios tiene todo bajo control," porque de acuerdo a la Palabra de Dios, es el hombre quien tiene dominio sobre la tierra. Por medio de la oración de Su pueblo, Dios puede cambiar circunstancias y situaciones. Depende de si tú ejerces la autoridad que Dios te ha dado, en vez de permitir que Satanás por medio de la duda y el temor controle tu vida y cause destrucción, no solamente a ti sino también en el mundo. 
Si Dios estuviera manejando las cosas en la tierra, ¿crees que el mundo estaría en el estado terrible en que esta? Guerras, desastres, crímenes violentos, muerte y destrucción no viene de Dios. Al contrario, es Su deseo de bendecir a las personas y darles vida abundante (Juan 10:10). 
Mientras que los cristianos continúen creyendo que Dios está al control de toda situación, ellos continuarán renunciando a la autoridad que Dios les ha dado. En lugar de eso, ellos deberían ejercer el dominio y autoridad que Dios les dio al hablar Su Palabra y al orar. Esto causa que Dios se involucre en los asuntos del hombre. Es tiempo de desenmascarar la decepción. Si, Dios es soberano, y Él ha dado dominio al hombre sobre la tierra. 
Dominio es el poder y autoridad de controlar, dirigir y gobernar. En el principio, Dios creo al hombre a su imagen y le dio dominio propio sobre toda en la tierra (Génesis 1:26-28). Con dominio propio, el hombre debió controlar todo en el reino terrenal, y andar en autoridad al igual que Dios en el reino celestial. Salmos 8:6 en la Nueva Versión Internacional habla acerca del poder que Dios ha dado al hombre. Dice lo siguiente, "Todo lo sometiste a su dominio." 
El dominio del hombre sobre la tierra fue una evidencia cuando Dios trajo a los animales para que Adán los nombrara. Dios fácilmente pudo haber nombrado cada criatura en la tierra, pero fue Adán quien lo hizo. Él estaba entrenando a su hijo para que andara en su autoridad y operar al igual que su Padre celestial. 
Esta tan claro el control y autoridad que Dios le dio al hombre sobre la tierra; pero, Adán no uso su autoridad cuando el enemigo se acercó a Él y a su esposa. Satanás entró ilegalmente en el Huerto de Edén y habló palabras de decepción, de desanimo que fueron en contra de lo que Dios había dicho. En vez de ejercitar su autoridad, Adán desobedeció las instrucciones de Dios e hizo lo que no debió haber hecho en el Huerto de Edén; Adán entregó a Satanás las llaves de su autoridad. Dios tuvo que tomar nuevamente Su autoridad para la humanidad, pero tuvo que hacerlo por medio del hombre. Su plan de redimir o rescatar a la humanidad del gobierno del Diablo fue por medio del nacimiento de Su hijo, Jesús. 
Jesús era Dios, pero Él opero como hombre mientras que anduvo en la tierra. Como hombre, Jesús tuvo autoridad total sobre las circunstancias, situaciones y toda obra de Satanás. Al morir en la cruz, fue hecho pecado para poder entrar al infierno y arrebatar la autoridad que Adán le había entregado. Gracias a Dios que Jesús le arrebató el dominio a Satanás, y la devolvió en donde siempre debió estar — en manos del hombre. 
Cuando aceptas a Jesús como tu Señor y Salvador, obtienes el control sobre el enemigo. Jesús dijo, ¡Sí! Les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño" (Lucas 10:19, Nueva Versión Internacional). 
Decide hoy y cada día, andar y utilizar tu autoridad que te fue dada por Dios. No te engañes cuando la religión te diga: "Dios está en control." Camine en la autoridad que Dios te ha dado al someterse a Él por medio de su palabra en oración. Al orar que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra al igual que en el cielo, puedes prevenir que sucedan cosas malas y el plan perfecto de Dios para ti y la humanidad puede cumplirse en la tierra. 
La autoridad que Dios te ha dado incluye también el ministerio de ángeles para que puedan trabajar a tu favor (Salmos 103:20).

7 de agosto de 2012

La naturaleza de Dios es amor

Hay hábitos y actitudes que están tan arraigados en la personalidad que no basta el conocimiento para deshacerse de ellos. El conocimiento es necesario y constituye el primer paso hacia la libertad personal, pero no es suficiente para efectuar cambios prácticos, por muy claros e inspiradores que sean. 
Cuando no hay amor, el conocimiento de lo que es correcto y erróneo nos motivara a seguir avanzando pero con el tiempo veremos que no hemos progresado. Porque el conocimiento sin amor gradualmente te aprisionará en una jaula de esfuerzo riguroso, de dogmas y religiosidad, de manera que en vez de abrirnos y liberarnos nos encerramos y quedamos atrapados. 
El amor de Dios nos permite aceptarnos como somos y aceptar de igual manera la necesidad de realizar cambios personales. Y lo aceptamos porque Su amor siempre nos motiva a aspirar lo más elevado en nosotros. 
El amor nos impulsa a alcanzar lo más elevado y a la vez nos libera de la presión del esfuerzo riguroso, pues podemos cometer errores y tener debilidades. Pero gracias a Jesús recibimos el incondicional amor de Dios y así podemos establecer una relación amistosa con el presente. Éste ya no nos amenazará ni nos llenara de ansiedad pues ya no se alimenta con el pasado ni con el futuro, sino que trabaja con nosotros, a nuestro favor. Nos daremos cuenta de cuán valioso es cada momento, y por lo tanto no lo desperdiciaremos las oportunidades que se nos brinda el presente para cambiar y construir. Porque no es el tiempo el que vale oro, sino el ahora. 
Dios es siempre presente y nos libera rápida y eficazmente, porque nos permite ver el lado positivo de nosotros y trabajar con él. Cuando vemos únicamente lo negativo sentimos temor, de modo que reprimimos nuestras debilidades ya que no queremos reconocerlas ni que otros nos consideren débiles. 
Si sólo contamos con la tradición religiosa o la teoría del conocimiento espiritual y trabajamos más que con el intelecto, nos faltará confianza, temeremos el fracaso e incluso tendremos arrogancia. Para cambiar con éxito requerimos tanto el conocimiento espiritual como el amor divino. Porque el conocimiento envanece más el amor es lo que edifica. 
Para progresar necesitamos de depender del amor de Dios, pero debemos aceptarla con responsabilidad sin intentar descargar todo en Dios. Tenemos que hacer nuestra parte. Y para ello tendremos que esforzarnos y ser valientes en ejercitarnos en nuestra fe para no desviarnos ni a la izquierda ni a derecha de su amor. 
El amor genera confianza; al confiar en nosotros, podemos reconocer nuestro valor original a través de los ojos de Dios. Lo único que debemos hacer es tenerlo siempre presente, así como el aire que respiramos. 
Todo lo que necesitamos es ser siempre conscientes de nuestro estado de que somos muy amados y recordar, que su guía amorosa hace que todo sea posible. 
Porque Dios nos ha dicho: Yo te he llamado desde los confines de la tierra, y te he dicho: “Eres mi hijo”. Pues te he escogido y nunca te voy a dejar solo. Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa. Isaías 41:9-10