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8 de septiembre de 2012

Amándote a Ti mismo

¡Es el mes del amor y de la amistad! y es por esto que tu eres la primera persona a quien tienes que amar.
Por lo tanto di a ti mismo: «Me dispongo a amarme y a apreciarme». 
Cuando hablo del amor a uno mismo, algunas personas creen que me refiero a ser vanidoso y engreído. Eso no tiene nada que ver con el amor a uno mismo. La vanidad y la presunción son manifestaciones de la carencia de autoestima. Ciertamente, a todos nos gusta tener buen aspecto, pero cuando la preocupación por nuestra apariencia física es excesiva, significa que no nos consideramos lo bastante valiosos tal como somos. Nos sentimos inseguros y tratamos de hacernos aceptables. Abrillantar la superficie nunca resulta, porque supeditamos nuestra valía personal a nuestra apariencia exterior, siempre cambiante. Sin embargo, nuestro valor como personas no tiene nada que ver con nuestro aspecto externo, sino que se fundamenta en cuánto nos amamos a nosotros mismos, de la misma manera como Dios nos ama. Sentir amor por nosotros mismos, en realidad es muy sencillo. Significa optar por sentirnos a gusto en nuestra propia compañía y por cuidarnos. Una vez realizamos esta opción, todo lo demás se coloca en su lugar con facilidad. El amor a uno mismo significa descargarnos del autocastigo, perdonarnos a nosotros mismos, ya Dios te perdono por eso fue que vino Jesús, también significa dejar atrás el pasado, hacernos sentir «bien». Significa aprobarnos, disfrutar, pasarlo bien. Significa amarnos tal como somos, mostrarnos amables y cariñosos con nosotros mismos mientras seguimos nuestro proceso de crecimiento. Dios te creo para amarte, déjate amar.
Recuerda y practica siempre lo que te dice Dios:
No te acuerdes más de las cosas pasadas, ni traigas tampoco a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conocerás? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Isaías 43:18-19

3 de septiembre de 2012

Fe vs Temor

Muchas personas piensan que el temor es algo normal y que es una parte aceptable de la vida. He oído a personas decir, "No hay nada de malo en tener un poquito de temor."
El temor no es normal, esta asociado con el miedo. Viéndolo de una perspectiva cristiana, el temor realmente es una fe torcida. Es tener fe en el diablo y en lo que él puede hacer, en lugar de tener fe en Dios y Su Palabra. 
El temor no es solo un sentimiento, es una fuerza. La Palabra de Dios define el temor como un espíritu que no es de Dios (2 Timoteo 1:7). Vivir en temor te prepara para el desastre porque de la misma manera que la fe te conecta a las promesas de Dios, el temor te conectará a las cosas que tú no deseas para ti. Cuando andas en temor, te pones en posición de recibir aquellas cosas que temes.
Al examinar el temor y el impacto sobre tu vida, es importante que consideres las palabras y su poder creativo. Las palabras son contenedores espirituales que llevan fe o temor. Las palabras de fe son alentadoras, llenas de esperanza y están de acuerdo a la Palabra de Dios (la voluntad de Dios). Al contrario, las palabras de temor están llenas de dudas, incredulidad, miedo y desesperación. Palabras llenas de temor van en contra de lo que Dios ha dicho en Su Palabra y anularan las cosas buenas que Él ha planeado para tu vida.
Es muy importante que tus palabras estén en acuerdo con la Palabra de Dios, si tú no obedeces al espíritu de temor cuando este trate de atacarle. Entonces las palabras llenas de fe autorizaran a Dios a moverse a tu favor.
El temor está diseñado para que tú no experimentes todo lo que Dios te ha prometido en Su Palabra, pero lo bueno es que Él ya te ha librado de todo eso. Si tu estás en una continua relación con Dios, no tienes que ser gobernado(a) por ninguna clase de temor.
En Hebreos 2:14, 15 dice, "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, el también participo de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenia el imperio de la muerte, esto es, al diablo; y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre." El temor es la herramienta principal que Satanás usa para destruir las vidas de las personas. Pero la habilidad del enemigo ha sido aniquilada por Cristo Jesús. Por lo tanto ya no estas sujeto(a) al temor.
Hay una manera de eliminar el temor de tu vida si te encuentra luchando con el. La clave es de andar en el amor de Dios y permitir que Su amor se desarrolle en tu vida. 1 Juan 4:18 dice, "En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en si castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor." Cada vez que andas en amor hacia otros (1 Corintios 13) y mantienes una conciencia del amor que Dios te tiene, echaras fuera de ti al temor.
Al deshacerte del temor en tu vida, tu fe "receptor" te hará libre y clara de toda interferencia. Entonces podrás creer a las promesas de Dios sin estorbos. Al permitir que el amor de Dios se eleve en ti, el amor sostendrá tu fe y te pondrá en la posición para que puedas recibir todas las bendiciones de Dios—sanidad, liberación, seguridad, provisión y aumento financiero.
En medio de las pruebas, resiste el temor. No importa lo que este ocurriendo en tu alrededor. Resiste el temor con todo lo que tengas. Confiesa la Palabra de Dios sobre tu situación hasta y empezaras a ver las cosas cambiar. Mantente firme en la Palabra de Dios la cual ayudará en el desarrollo de tu fe. Empieza a dar gracias y a alabar a Dios por lo que Él ya ha hecho por ti. Ten confianza en Dios y Su Palabra y no permitas que el temor contamine su fe.