¡Es el mes del amor y de la amistad! y es por esto que tu eres la primera persona a quien tienes que amar.
Por lo tanto di a ti mismo: «Me dispongo a amarme y a apreciarme».
Cuando hablo del amor a uno mismo, algunas personas creen que me refiero a ser vanidoso y engreído. Eso no tiene nada que ver con el amor a uno mismo. La vanidad y la presunción son manifestaciones de la carencia de autoestima. Ciertamente, a todos nos gusta tener buen aspecto, pero cuando la preocupación por nuestra apariencia física es excesiva, significa que no nos consideramos lo bastante valiosos tal como somos. Nos sentimos inseguros y tratamos de hacernos aceptables. Abrillantar la superficie nunca resulta, porque supeditamos nuestra valía personal a nuestra apariencia exterior, siempre cambiante. Sin embargo, nuestro valor como personas no tiene nada que ver con nuestro aspecto externo, sino que se fundamenta en cuánto nos amamos a nosotros mismos, de la misma manera como Dios nos ama. Sentir amor por nosotros mismos, en realidad es muy sencillo. Significa optar por sentirnos a gusto en nuestra propia compañía y por cuidarnos. Una vez realizamos esta opción, todo lo demás se coloca en su lugar con facilidad. El amor a uno mismo significa descargarnos del autocastigo, perdonarnos a nosotros mismos, ya Dios te perdono por eso fue que vino Jesús, también significa dejar atrás el pasado, hacernos sentir «bien». Significa aprobarnos, disfrutar, pasarlo bien. Significa amarnos tal como somos, mostrarnos amables y cariñosos con nosotros mismos mientras seguimos nuestro proceso de crecimiento. Dios te creo para amarte, déjate amar.
Recuerda y practica siempre lo que te dice Dios:
No te acuerdes más de las cosas pasadas, ni traigas tampoco a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conocerás? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Isaías 43:18-19

No hay comentarios:
Publicar un comentario