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22 de mayo de 2013

Libres de la ley Parte 3

Ahora veamos la anotación de Pablo en Romanos 8:3-4,7, en esta parte él habla de la vida del espíritu. 
Romanos 8 
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne... 
¿Que es lo que la ley no podía hacer? La ley no puede hacernos espirituales, porque somos carnales, ¿la ley no es mala? No, Pablo mismo dice que la ley es santa, justa, buena, pero nosotros somos débiles por causa de la carne, ¿cuando vamos a perder la carne? ¿Cuando vamos a perder el cuerpo de pecado? Cuando Cristo venga o cuando tú mueras. Cuando mueras tu resucitaras con un cuerpo glorificado, en cambio, en Cristo ya tienes un espíritu glorificado, pero por el momento aun tienes el cuerpo de pecado. Por eso Pablo dice: “en donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia, por eso diga el débil fuerte soy, porque cuando soy débil entonces soy fuerte”. 
Pablo continua diciendo “…lo que la ley no pudo hacer ya que éramos débil, Dios lo hizo...” ¿Como lo hizo? En semejanza de hombre, porque Jesús no tenia carne de pecado, era semejante y semejante no es igual, Jesús vino en semejanza de hombre, él no tenía carne de pecado. 
Siempre ha habido un debate teológico con esto, porque los legalistas dicen que pueden vivir sin pecar, porque Jesús y ellos son iguales, no, Jesús era “semejante” no igual, nosotros tenemos carne de pecado, Jesús no, él tenia semejanza, por eso decía: “el diablo viene a mi y no encuentra nada en mi”, cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia de sus pasiones es atraído y seducido; Jesús no, Jesús fue tentado de afuera, nosotros somos tentado de adentro. La biblia dice que Jesús era tentado por el diablo y luego se retiraba por un tiempo, a nosotros no. 
Pablo continua diciendo: “…que Dios condeno el pecado en la carne”, ¿en donde lo condeno? en la carne; ese impulso “bueno” o deseo de querer hacer el bien fue declarado carnal, por eso es que Dios condeno el pecado en la carne. ¿Que es lo que tiene el cuerpo de pecado? Tiene un impulso, un deseo por hacer el bien y por cumplirle a Dios, es por eso que el cuerpo de pecado nos engaña porque tiene una parte que es buena pero pensamos que es solo mala. El hombre comió del árbol de la ciencia del conocimiento del bien y del mal, lo primero que se le metió en la mente al hombre fue el bien, no fue el mal, y ese es el bien que funciona en los cristianos engañándoles diciéndoles, “tu puedes”. Jesús condenó el pecado en la carne, declaró que ese impulso por querer hacer lo correcto no viene de Dios, sino que esta condenado a ser carnal y nosotros deberíamos declararlo también como algo carnal. Por eso Jesús sigue diciendo en el versículo 4: Para que el requisito de la ley… cual es el requisito de la ley, ¿que es lo la ley requiere? Que la cumplas toda, la ley exige obediencia perfecta. 
Para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros… No es que no se cumpla el requisito de la ley, lo que sucede es que yo no cumplo el requisito, pero el requisito de la ley si se cumple en mi, pero no soy yo el que la cumple, sino que es Cristo el que la cumple en mi, porque él fue el que obedeció la ley y la tiene que volver a obedecer por mi. 
Para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. ¿Como es que el requisito de la ley se cumple en nosotros? Porque ahora estoy andando en el espíritu, en la carne siempre estoy tratando pero no puedo, en el espíritu si puedo, pero ¿quien es el que puede? Cristo, porque él vive en mi. Como la ley es espiritual yo necesito a una persona espiritual que trabaje con la ley, ¿quien es el espiritual? Cristo es el espiritual y ya él la cumplió y él la vuelve a cumplir en mí. Es por esto que tengo que vivir por fe en lo que Jesús hizo ya por mí. 
Por ejemplo, si tengo resentimiento con alguien, yo no debo orar para que Dios me de amor hacia esa persona, porque Dios no me da amor, Dios me da a Cristo, y a Cristo ya lo tengo, lo que tengo que tomar es conciencia de que estoy resentido, y de que no lo puedo amar, pero yo si puedo morir al resentimiento. Entonces cuando yo muero, como Cristo es él que vive en mí, entonces hay una sensación de paz en mí y de tranquilidad es una tranquilidad que viene de Dios, así como el pecado produce intranquilidad, Cristo produce en mi paz y tranquilidad. Entonces yo muero confiando en Dios y me pregunto ¿quien es el que me hizo daño? entonces muero, tú sabes quien te hizo daño, entonces vez a la cruz con él, no es fácil, porque tu yo no quiere, tu no quieres, tu puedes odiarlo, tu puedes recordarlo mal, pero no puedes amarlo, porque el pecado mora en ti, lo único que tu puedes hacer es acudir a Cristo, refugiarte en Cristo, confiar en Cristo. Por eso es que nuestra vida es Cristo Jesús, esta es nuestra vida; por eso Pablo continúa diciendo: 
Romanos 8:7 
Ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, 
No puede, aquí Pablo no esta hablando de la mente puesta en el adulterio, en el robo, Pablo esta hablando en la mente puesta en la carne, ¿en que carne? EN QUE YO PUEDO, esta es la carne en creer que tu puedes, si tu andas en eso, eso es enemistad con Dios, ¿por qué es enemistad con Dios? Porque no vas a poder. Deja de estar en esos pensamientos de estar tratando, concéntrate en morir en tu parte negativa, para que Cristo viva en ti, Cristo vive en los muertos, Cristo no vive en los vivos. Si tu estas vivo él no puede hacer nada por ti, por eso Jesús dijo, SEPARADO DE MI NADA PODRÁS HACER. Por eso la ley tiene que condenar, tiene que condenar hasta nuestros impulsos, la ley tiene que condenar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, para que nosotros perdamos la confianza en la carne y la pongamos en Cristo, porque confiar en la carne es confiar en mi. Eso fue lo que le pasó a Caín y Abel, cuando tú confías en la carne te ofreces tú, cuando confías en el espíritu o andas en el espíritu ofreces a Cristo. Entonces ese asunto de porque no le das al Señor lo mejor de ti. Entonces empiezas a hacerte un examen, ¿que es lo mejor de mi? nada, no puedes darle nada, mas bien lo único que puedes hacer es recibir de El todo, porque todo proviene de Dios. 
Por eso filipenses 2.13 dice: 
Porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito. 
¿Que es lo que hace Dios? obra en mi, pregúntate ¿la carne obra en ti? Si, la carne trabaja todo el tiempo en ti, si la carne trabaja en ti todo el tiempo ¿por qué no puedes creer que Cristo puede trabajar en ti también? ¿Tu estas pensando en la carne para que ella este obrando? La carne obra en nosotros todo el tiempo, si ella esta obrando en mí entonces ¿que tengo que hacer? Quitarle la fuerza, para que deje de vivir, porque ella es una fuerza, es un poder, por eso Pablo decía: cada día mero, porque con Cristo estoy juntamente crucificado, Jesús dice: si alguno quiere venir en pos de mi tome su cruz cada día, ¿entonces a Cristo hay seguirle así? Si y entonces tú entras en la vida de dejar de hacer para que Dios haga; inténtalo. 
Primero que tengo que entender, si debo que morir es porque estoy vivo, pero vivo a la a ley. Tengo que morir al pecado, pero también tengo que morir a la ley son dos muertes diferentes, el pecado es la fuerza que quiere cumplir la ley, por eso Jesús vino a cumplir la ley Jesús dice: 
Mateo 5:17 
No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. 
¿A que vino Jesús? a cumplir la ley. ¿Por qué Jesús vino a cumplir la ley? Porque nadie la cumplía 
Juan 7:19 
¿No os dio Moisés la ley, y sin embargo ninguno de vosotros la cumple? ¿Por qué procuráis matarme? 
Pero una cosa es que nadie la cumple desde la perspectiva de Dios y otra cosa es que la gente si lo hace desde la perspectiva humana. 
Oí de un pastor que dijo que el cometía unos 14 pecados al día, llevar cuenta del pecado ya es pecado. Todo lo que tengo que hacer es estar consiente de Cristo y consiente de morir a mis debilidades, a mi carne, a mi pecado, muero a mi yo, a todo intento personal, la verdad es que yo quiero hacer el bien pero no puedo, termino haciendo el mal. Por lo tanto debo morir todo el tiempo, para poder vivir. Quiero seguir en pos de él, por lo tanto tomo mi cruz cada día. Es mejor morir que tratar de vivir, tú descansas. Son esos momentos en que te dan y dices ya no puedo mas, pero lo que pasa es en tu vida son solo momenticos. Después de luchar mucho, dices: ya no puedo mas, pero se supone que esto es lo que tienes que hacer en todo momento: hoy no puedo y mañana tampoco puedo pero Cristo si puede. Él puede y Él vive en mí, Él vive una vida activa, exuberante, maravillosa, poderosa, resucitada. 
Juan 5:45 
No penséis que yo os acusaré delante del Padre; el que os acusa es Moisés, en quien vosotros habéis puesto vuestra esperanza. 
Los religiosos colocaron su esperanza en Moisés a través de la ley, entonces la ley termina acusándoles, porque ellos no pueden cumplirla. 
No digas, “no vuelvo a…” no hagas eso, en lugar de eso debes decir: tengo que morir a mi incumplimiento; pero nosotros hacemos lo contrario, si tienes problemas de mentiras, no digas: no voy a mentir más, en lugar de eso debemos decir: muero a la mentira, porque he sido un mentiroso y la carne nunca va a cambiar, ella nunca va a mejorar. Nadie puede ser generoso, el único que puede ser generoso es Cristo Jesús. 
La carne nunca cambia y si Cristo esta gobernando en ti todo marchara bien, pero si Cristo deja de gobernar porque no lo dejaste, empieza a reinar la carne y lo mas seguro es que primero empieza a gobernar la parte de la concupiscencia, después regresas a Cristo y la carne empieza a gobernar, el yo bueno, sales de la concupiscencias y entras en el yo bueno, hasta que dices yo muero, tomo mi cruz. 
Romanos 10:4 
Porque Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. 
¿Cual es el objetivo?, ¿cual es la meta de la ley? Cristo; por eso es que la ley siempre tiene que condenarnos, siempre tiene que decirnos que no llegamos, siempre nos quedamos cortos para que nosotros encontremos nuestra plenitud en Cristo Jesús.

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